TEXTO CESAR COLL
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El
objetivo de este capítulo es analizar el impacto de las TIC en la educación
escolar a partir de una revisión de los estudios sobre la incorporación de
estas tecnologías (ordenadores, dispositivos y redes digitales) a la educación
y de sus efectos sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje.
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Nuestro argumento principal, sin embargo, es que este
desfase no debe llevarnos a rebajar las expectativas depositadas en la
capacidad de las TIC para transformar la enseñanza y mejorar el aprendizaje.
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El objetivo de construir una economía basada en el
conocimiento comporta la puesta en relieve del aprendizaje, tanto en el plano
individual como social, y en este marco las TIC se presentan como instrumentos
poderosos para promover el aprendizaje, tanto desde un punto de vista
cuantitativo como cualitativo
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Pero, además, la utilización combinada de las tecnologías
multimedia e Internet hace posible el aprendizaje en prácticamente cualquier
escenario (la escuela, la universidad, el hogar, el lugar de trabajo, los
espacios de ocio, etc.)
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Las implicaciones de este cambio de perspectiva son claras.
Por una parte, el interés se desplaza desde el análisis de las potencialidades
de las TIC para
la enseñanza y el aprendizaje hacia el estudio empírico de los usos efectivos que profesores
y alumnos hacen de estas tecnologías en el transcurso de las actividades de
enseñanza y aprendizaje; y por otra, se vinculan las posibles mejoras del
aprendizaje de los alumnos a su participación e implicación en estas actividades,
en las que la utilización de las TIC es un aspecto importante, pero solo uno,
entre los muchos aspectos relevantes implicados.
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“Los niveles de uso de las TIC en el entorno escolar son
extremadamente bajos, hasta el punto de que no pueden equipararse a los que los
propios alumnos desarrollan fuera del entorno escolar, por lo menos en los
países de la OCDE.
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En realidad, la novedad de las “nuevas” TIC o TIC digitales
no reside en su naturaleza de tecnologías “para” la información y la
comunicación
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La capacidad mediadora de las TIC como instrumentos
psicológicos es una potencialidad que, como tal, se hace o no efectiva, y se
hace efectiva en mayor o menor medida, en las prácticas educativas que tienen
lugar en las aulas en función de los usos que los participantes hacen de ellas.
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En un trabajo ya clásico y frecuentemente citado sobre el
uso del software educativo, Squires y McDougall (1994) aluden a la
existencia de tres grandes sistemas de clasificación utilizados habitualmente
para identificar y describir este tipo de materiales: los que utilizan como
criterio de clasificación el tipo de aplicaciones que permiten los paquetes de
los que utilizan como criterio las funciones educativas que supuestamente
permite cumplir el software y los que utilizan como criterio la
compatibilidad o adecuación global de los usos del software con grandes
enfoques o planteamientos educativos o pedagógicos
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